Mirar a los ojos
Casi todos los días, llevo gafas de sol para evitar el contacto visual. Cuando alguien me mira a los ojos, me parece que formamos un lazo breve y poderoso que le permite ver dentro mi alma. Por eso prefiero evitar la situación a pesar de que me gusta observar a la gente, sobre todo en el metro, sin sentirme culpable (y aunque sea hipócrita).
Pero hay alguien en concreto cuya mirada siempre intento evadir: el tío enfrente del Carrefour cerca de mi piso. No sé exactamente lo que hace --quizás vende los periódicos-- pero pide dinero a los clientes que acaban de comprar algo. Casi nunca doy dinero a los mendigos pero todavía me siento mal porque es probable que él necesite esos 40 céntimos más que yo pero sigo buscando cualquier excusa para no mirarle: llevar las gafas de nuevo, echar un vistazo al reloj, fingir interés por el recibo y tal. Sin embargo, día por medio, voy al supermercado sin ninguna intención de ayudarle aunque pienso muchísimo en él.

WANDO WEAVER dijo
Eso sí, me hizo sonreír porque es lo que me pasa cuando voy a la pastelería a por pan. Casi siempre está el músico al lado de la entrada que me saluda, me abre la puerta, como si fuera un verdadero portero, y por último me despide cuando salgo. A veces le agradezco verbalmente, pero nunca he metido la mano en el bolsillo para darle ni un duro.
2 Febrero 2012 | 11:09 AM